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I wrote this genreless piece a year ago, in the spring of 2019. It has been making the rounds with some publishers, living meanwhile in the limbo of all unpublished books. The COVID-19 pandemic is changing much, without and within. As the future shows itself to us as it really is —uncertain—, I doubt this little book will get better chances in it to see the light in a conventional way.

Yet one thing I know: that I wrote it in springtime, that springtime is central to it as an embodiment of hope, and that I want it out in the world before this strange 2020 spring—this stretched moment marked by grief, fear, and yet so much beauty— is over.

That’s why I’ve decided to venture for the first time into self-publishing. Suddenly it feels pointless to me to keep on trying to publish this text ‘properly’. The ways of the publishing industry, as they call it, seem to me now more ghostly and irrelevant than ever, far removed from the urgency which makes us put our inner experience of the world into words.  

The origin of this text is strange and inevitably grim: a dream I had the day that Keith Flint, frontman of The Prodigy, passed away. I must confess here that I’m not a Prodigy fan, and I acknowledge my profound ignorance regarding their music and the culture around it. But the dream was intense, it shook and moved me, and unleashed not only a series of dreams of people I have lost, but also a deep gratitude for life and an intensified appreciation of beauty. 

The whole thing was strange, and so this piece is strange itself. If you care to read it, you will find my reflections on its genesis in the afterword, where, unsure as to how to name it, I attempt to describe it as “an elegy in prose, together with a dream diary and some musings on catharsis and hero-worship in modern culture.”

If you are wondering why the title is ‘Flint’, the answer is in some dictionaries. One of the definitions of ‘flint’ is, of course, ‘firestarter’. As every Prodigy fan knows, “Firestarter” is one of the band’s greatest hits, and, immortalized in its official video, a rather apt self-portrait of Keith Flint.

Nearly a month after this journey started, a very dear friend of mine, Armando Vega Gil, decided to leave the world the same way that Keith did, so I am dedicating this piece to both of them.

I hope that on reading it if they wish to do so, the surviving members of The Prodigy, the band’s fans and Keith Flint’s family and friends will rest assured not only of the respect, but of the true care that animate this book. As for Armando’s fans, friends and family, I do hope they will trust my intuition in dedicating this piece to him as well, knowing how much I loved him.

If in 2019 these words were a kind of offering, and a resolute celebration of life, I’d like to believe that they can still be so now. I’ll therefore just make my offering here, humbly, perhaps darkly, in as artisan a manner as a PDF allows. A third part of whatever proceeds it makes will go to the National Suicide Prevention Alliance, another third to the NHS—a modest yet heartfelt contribution towards collective efforts to save lives, towards reaffirming the preciousness of life.

It just feels right to me that this unusual offering should go out into the world in spring, 2020. I do hope that after lockdown it may find its printed form. But we simply don’t know how the future will be like for each of us, so for now, I’m just happy to leave it as it is in your hands.

To listen to a reading of an excerpt, click on the link below. It’s the first part of the book, and it’s 16 minutes long. My apologies for the rudimentary quality. It was made with the only technology I’ve had access to during lockdown. And sorry if you struggle with my Mexican pronunciation! https://vimeo.com/413755752

The book has a PDF format, and is meant to be read as an ebook in that format only. I hope you will find in it some meaning.

You can buy it here:

https://diazenciso.wpcomstaging.com/shop/

Escribí este texto sin género en la primavera de 2019. Ha circulado entre algunos editores, viviendo mientras tanto en el limbo de todos los libros sin publicar. La pandemia del COVID-19 está cambiando muchas cosas, por fuera y por dentro. Ahora que el futuro se nos muestra como realmente es: incierto, dudo que este librito encuentre en él mejores oportunidadese de ver la luz de manera convencional.

Pero una cosa sí sé: que lo escribí en primavera, que la primavera es un elemento central en él, como encarnación de la esperanza, y que quiero que salga al mundo antes de que termine esta extraña primavera del 2020 —este largo momento marcado por el dolor, el miedo, y sin embargo, por tanta belleza también.

Es por eso que decidí aventurarme por primera vez en los caminos de la autopublicación. De pronto me parece que seguir tratando de publicar este texto “como debe ser” no tiene sentido. Las contingencias de la industria editorial, como le llaman, me parecen ahora más fantasmales e irrelevantes que nunca, muy distantes de la urgencia que nos hace cifrar en palabras nuestra experiencia del mundo.   

El origen de este texto es extraño e inevitablemente sombrío: un sueño que tuve el día que falleció Keith Flint, cantante de The Prodigy. He de confesar aquí que no soy fan de The Prodigy, y reconozco mi profunda ignorancia en lo que respecta a su música y la cultura a su alrededor. Pero el sueño fue intenso, me sacudió y conmovió, y desató no solo una serie de sueños con personas que he perdido, sino también una profunda gratitud por la vida y una intensa apreciación de la belleza.  

Todo el asunto es extraño, y por lo tanto este texto también lo es. Si lo llegas a leer, encontrarás en el epílogo mis reflexiones sobre su génesis, donde, sin saber cómo llamarle, intento describirlo como “una elegía en prosa, a la vez que un diario de sueños y algunas reflexiones sobre la catarsis y la adoración de nuestros héroes en la cultura moderna”.

Si te preguntas por qué el título es “Flint”, la respuesta está en algunos diccionarios. Una de las definiciones de “flint” (pedernal) en inglés es, por supuesto, “firestarter”. Como bien saben todos los fans de The Prodigy, “Firestarter” es uno de los más grandes hits de la banda, e inmortalizado en el video oficial, es también un muy atinado autorretrato de Keith Flint.

Casi un mes después de que empezara este viaje, un muy querido amigo mío, Armando Vega Gil, decidió dejar el mundo de la misma forma que lo hizo Keith, así que dedico a ambos este texto.

Espero que al leerlo en caso de que deseen hacerlo, los miembros sobrevivientes de The Prodigy, los fans de la banda y la familia y amigos de Keith Flint reconozcan no solo el respeto, sino el profundo celo que animan este libro. En cuanto a los fans, familia y amigos de Armando, confío en que aprobarán mi intuición al dedicarle este texto también a él, sabiendo cuánto lo quería.

Si en 2019 estas palabras eran una especie de ofrenda, y una decidida celebración de la vida, quiero creer que aún pueden serlo ahora. Por lo tanto haré mi ofrenda aquí, de manera humilde y quizá oscura, y tan artesanal como lo permite un PDF. Una tercera parte de lo que recaude irá a la National Suicide Prevention Alliance, y otra tercera parte al National Health Service en el Reino Unido: una contribución modesta pero sincera al esfuerzo colectivo por salvar vidas, por reafirmar el valor infinito de la vida.

Simplemente me parece correcto que esta inusual ofrenda salga al mundo en la primavera de 2020. Espero que pasado el encierro colectivo encuentre su forma impresa. Pero ninguno de nosotros sabemos cómo será el futuro, así que por ahora me contento con dejarlo en tus manos de esta forma.

El formato del libro es PDF, para ser leído como libro electrónico solo en este formato. Espero que encuentres en él algún significado.

Si deseas escuchar la lectura de un fragmento, haz clic en este enlace. Perdona la rudimentaria calidad. Lo grabé con la única tecnología a que he tenido acceso en la cuarentena.

https://vimeo.com/413755752

Por favor ten en cuenta que el libro ESTÁ ESCRITO EN INGLÉS, y que no existe una versión en español.

Puedes adquirirlo aquí: https://diazenciso.com/shop/

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